El TDAH no empieza en los hijos

A veces, comienza cuando lo reconocemos en nosotros mismos.

Share
El TDAH no empieza en los hijos

El TDAH es una cuestión familiar

Durante años pensé que el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) era algo que trataba en mis pacientes. Hasta que entendí que también estaba en mi casa. El TDAH es una condición del neurodesarrollo. Podemos tener síntomas de hiperactividad, inatención e impulsividad las cuales se presentan de forma única en cada persona. En mi caso mi trastorno es de tipo combinado, y, a pesar de que lo tengo más controlado, aún lucho a diario con los síntomas residuales del mismo, especialmente con aquellas tareas que se sienten pesadas o aburridas.

A medida que fui entendiendo mejor la condición, me di cuenta de que no soy el único en mi familia con las características del TDAH. Puedo identificar que varias personas en mi núcleo familiar, en distintas generaciones, que podrían estar luchando con el TDAH. Y es que este trastorno tiene un componente hereditario bien marcado. Lo que quiere decir que si tú lo tienes, probablemente tus padres, tíos, primos u otros familiares también padecen de esto a pesar de que no hayan sido diagnosticados. No se lo digan a nadie, pero mi padre e hijo tienen síntomas de la condición. Ahora lo puedo ver más claro.

Pero a cada uno lo presenta de forma única porque el contexto juega un rol importante. Nuestra crianza fue en épocas distintas y cada uno estuvo expuesto a distintos retos y factores protectores. Recuerdo mi niñez en el campo, cuando corría entre cañaverales y la quebrada. Rodeado de familiares cercanos, primos y naturaleza. Una niñez muy distinta a la de mi hijo quien siempre ha estado rodeado de tecnología. Sin embargo, la razón principal por la que el TDAH se presenta en familias es por los genes compartidos, más que por la crianza, aunque el ambiente sí influye en cómo se manifiesta,.

Cuando revisé la literatura científica lo confirmé. Si tienes TDAH, tus hijos o hermanos tienen aproximadamente entre 5 y 9 veces más probabilidades de tener TDAH en comparación con familias donde no hay TDAH. Los genes explican alrededor del 70–80% del riesgo de desarrollar TDAH, lo cual es similar a otras condiciones como la diabetes o la estatura. En la oficina me he topado con muchas familias en donde estoy evaluando al hijo o hija y pregunto a quien se parece en su forma de ser. En la mayoría de las veces podemos identificar a y uno de los padres.

Comprender la naturaleza genética del TDAH puede ayudar a reducir la culpa o el señalamiento, y enfatiza que el TDAH es una condición médica, no una elección ni una falta de voluntad. O quien sabe si a aceptar que nosotros también tenemos que tratar nuestra condición para ser padres y madres más efectivos. Tratar mi TDAH no solo me ayudó como paciente. Me convirtió en un mejor padre. Tengo mejores destrezas para ayudar a mi hijo ya que trabajé mis procesos y entiendo mi TDAH desde la perspectiva del paciente.