¿Por qué mi enfoque en el TDAH en niños, adolescentes y adultos?
Una perspectiva clínica y personal sobre el diagnóstico, tratamiento y manejo del TDAH a lo largo de la vida
Vocación y formación
A los 15 años dije que quería ser psiquiatra. En ese momento, mi interés estaba en ofrecer servicios a pacientes geriátricos. Hoy, como adulto, entiendo el rol que jugaba mi abuela en todo esto. Ella fue una parte integral de mi crianza e, inconscientemente, deseaba cuidarla.
A pesar de ello, la vida tenía otros planes para mí y terminé completando una subespecialidad en psiquiatría de niños y adolescentes enfocado en el diagnóstico y tratamiento del TDAH y otros trastornos del neurodesarrollo. El programa de entrenamiento estaba en sus inicios, y fui de los primeros en graduarme del programa de la Escuela de Medicina de Ponce.
La psiquiatría pediátrica me ha abierto muchas puertas profesionales y me ha dado la oportunidad de brindar servicios a una población más diversa, además de desempeñar roles de liderazgo en asociaciones profesionales del país.
Experiencia profesional
Siempre he atendido pacientes de todas las edades. Suelo decir que atiendo niños desde los 5 hasta los 85 años. También descubrí que atender población adulta era la forma de mantener la consulta activa durante los meses de verano. Es común que, durante este periodo, los pacientes pediátricos cancelen sus citas. Lo digo en broma, pero con algo de verdad: si no atendiera adultos, la oficina estaría vacía en verano.
Algo que no esperaba al convertirme en psiquiatra pediátrico es que, durante los pasados 15 años, he trabajado con diagnósticos muy cercanos a mi vida en especial el manejo clínico del TDAH y los trastornos de ansiedad. Son temas personales para mí, ya que he tenido que enfrentar sus consecuencias. Mi TDAH fue diagnosticado formalmente durante mis estudios de medicina, y la ansiedad —probablemente relacionada— la identifiqué posteriormente.
Mi conexión personal con el TDAH
Hoy tengo claridad sobre cómo vivir con estas condiciones ha moldeado mi vida. Y, como les digo a mis pacientes, no solo conozco estos trastornos porque los he estudiado, sino porque los vivo a diario, lo que me permite comprender profundamente el impacto del TDAH en la vida diaria. Sé lo que se siente no obtener resultados académicos acordes con el esfuerzo realizado. Conozco la lucha contra la procrastinación y la ansiedad que surge al no prepararte adecuadamente para un examen o al terminar un proyecto en el último momento sin saber si lograrás entregarlo a tiempo. También puedo conectar con esas noches sin dormir, cuando la angustia domina tus pensamientos.
Asimismo, puedo dar testimonio de lo que significa estar en tratamiento. Conozco sus beneficios. Cuando se utiliza de forma adecuada, el tratamiento permite fortalecer las funciones ejecutivas: ayuda a mantener la atención, controlar impulsos, regular emociones y organizar la vida. Aspecto central en el tratamiento del TDAH. De esta manera, los resultados comienzan a alinearse con el esfuerzo.
Mi enfoque terapéutico
¿Por qué me apasiona tanto el tema del TDAH? Porque lo vivo cada día. En ocasiones me he preguntado cómo habría sido mi vida si la condición se hubiese identificado a tiempo. Mirando hacia atrás, reconozco que enfrentar estos retos me hizo más fuerte. Alcancé el éxito a pesar de las dificultades, pero me habría gustado entender antes el porqué de ellas y haber recibido herramientas y dirección para ser más eficiente y efectivo en mis esfuerzos. Hoy, mi misión es ayudar a otros a través de un enfoque integral basado en evidencia para el tratamiento del TDAH y la ansiedad.