Te felicito por lo que has logrado. Estoy muy orgulloso de ti.

Lo que ocurre cuando el orgullo no se expresa directamente

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Te felicito por lo que has logrado. Estoy muy orgulloso de ti.

Mi esposa y yo recientemente estuvimos conversando sobre la situación de un amigo que lleva un tiempo en terapia. En esa conversación, validábamos los grandes cambios y beneficios que ha logrado en su proceso. Otras personas de su entorno también han notado su mejoría. En una ocasión, su padre le comentó a su hermana lo orgulloso que se sentía del cambio que había observado. Nuestro amigo nos dijo: “Se sintió bien que mi padre esté orgulloso de mí. Me hubiera gustado que me lo hubiera dicho directamente”.

Como psiquiatra, puedo entender la importancia de hacerles saber directamente a las personas el reconocimiento por los avances y el esfuerzo que están haciendo. Lo hago a diario con mis pacientes, celebrando incluso los logros más pequeños, en la búsqueda de ayudarles a continuar dando pasos hacia su recuperación.

Los datos son contundentes. Cuando el médico, el psicólogo y otros profesionales de la salud brindan refuerzo positivo, comunicación empática y lenguaje alentador, mejoran los resultados clínicos de los pacientes, tanto en salud mental como en otras condiciones.

Como padre, intento hacer un balance entre validar los esfuerzos de mis hijos y dirigirlos para que logren sus metas y alcancen su potencial. Con frecuencia, procuro decirles lo orgulloso que me siento de ellos cuando dan su máximo esfuerzo. No les niego que, cuando obtienen resultados positivos, hago lo mismo; pero en casa intento enfocarme más en el esfuerzo que en el resultado final.

En ocasiones, a pesar de dar un 110% de esfuerzo, el resultado no necesariamente va a la par. Esto se debe a variables que no controlamos completamente. También me da la oportunidad de ayudar a mis hijos a mantener flexibilidad y a responder ante lo cambiante del entorno.

El refuerzo positivo en la crianza es una técnica fundamental para fomentar un desarrollo adecuado en nuestros hijos. Un análisis de la evidencia científica identificó que elogiar los logros es una de las prácticas de crianza que se asocia consistentemente con la reducción de conductas disruptivas en los niños, siendo más efectiva cuando se hace de forma específica; por ejemplo, al decir: “qué bien limpiaste ese plato”, en lugar de hacerlo de forma general.

Estas prácticas de crianza positiva se asocian con una mejor autoestima, mayor competencia social y académica, y protección contra problemas de conducta, uso de sustancias, además de disminuir el riesgo de trastornos de salud mental durante la adolescencia y la adultez temprana.

También resulta relevante que la ausencia de este tipo de crianza aumenta el riesgo para un desarrollo saludable, incluso más que la exposición a experiencias adversas durante la niñez. Adoptar prácticas de crianza positiva reduce los déficits socio-emocionales en un 17.3%.

Así que la próxima vez que identifiques un buen esfuerzo en tus hijos, recuerda la importancia de validarlo y reconocerlo de manera explícita. Diles: “estoy orgulloso de ti”. Ese reconocimiento directo tiene un impacto profundo en su desarrollo. No solo es una frase, es una intervención.